De sismos y otras emergencias

De sismos y otras emergencias

Porque hasta antes de ser madre los temblores me tenían sin cuidado…

Cabe aclarar que durante el sismo del 85 yo era un cúmulo de células en el interior de una bolsa amniótica, y que mi madre no pasó más allá de un leve susto o al menos así lo recuerda, así que parto de este contexto histórico.

Los movimientos telúricos son frecuentes, normales e imprescindibles y como ya todos bien sabemos, hay ciertas prácticas seguras (entre montones de mitos) para hacer durante un sismo, pero cuando tienes uno o más hijos a la hora de la hora es importante saber qué hacer y hacerlo rápido. Toda mi experiencia en sismos me remite a la escuela-internado donde cursé la preparatoria, donde vivía en planta baja y la alarma era audible antes o durante el sismo (según el epicentro) y seguíamos un orden básico de evacuación, el cual incluía usar pijamas largas en las noches e incluso dirigir al profesor si este entraba en shock, era más bien divertido.

Luego ya como docente en escuelas secundarias tomé varias capacitaciones sobre protección civil y practiqué muchos simulacros de evacuación, así que intentamos llevarlos a la práctica en nuestro hogar aún antes de tener bebés.

Aún recuerdo el primer sismo que viví, ya como madre, un día en que con todo el pendiente me metí a bañar dejando a mi princesa dormida en su cunita, ya salía yo cuando empezó a temblar y corrí por ella, la abracé fuerte y no pude hacer nada más. ¡Qué coraje me dio conmigo misma!, minutos después llegaron mi cuñada y suegra con un tira leche, que yo les pedí porque según había escuchado tenía que sacarme la leche y tirarla después de un susto o impresión para que no le dieran cólicos a mi bebé: ¡patrañas, mitos urbanos y desperdicio de leche! me explicó después mi doctora, pero al menos me mantuvo ocupada. Así que mi esposo muy preocupado por mi pánico (y la seguridad de su hija) me propuso hacer un plan de emergencia propio, pero siguiendo los lineamientos de Protección Civil, plan que he utilizado en los últimos sismos de magnitud considerable y que a continuación comparto con ustedes:

Mi guía para estar lista para una emergencia

    1.  Salir o no salir: Vivo en planta alta de un tercer piso y con dos pequeñas, por lo que salir durante el movimiento no es la mejor opción y como dice Protección Civil: si vas a salir del lugar en donde estés, hazlo ordenadamente, en silencio y con rapidez. Si es difícil salir de allí quédate en el lugar de menor riesgo.
    2.  Lugar de menor riesgo: es aquel donde es menos probable quedar aplastado en un derrumbe y entre que si son los triangulos de seguridad o los marcos de las puertas … lo más acertado es que un ingeniero, arquitecto o maestro de obras lo identifique (este servicio se puede solicitar a Protección Civil de tu localidad), porque cada construcción es diferente, pero algo sí es seguro: lejos de ventanas y cosas que puedan caer.
    3.  Protección Civil advierte sobre tener un botiquín a la mano e incluir en él una tarjeta con los tipos sanguíneos de la familia. Aquí yo agrego una maleta de emergencia por cada integrante de la familia.
    4.  La maleta de emergencia debe contener cosas esenciales e indispensables y ser ligera. La de los bebés y niños pequeños es como una pañalera armada (pañales, ropita, agua, comida en frasco cobija ligera, la medicina de costumbre, los datos importantes, una lamparita y hasta un juguetito, esto da gran seguridad a la hora de evacuar y será un alivio en una emergencia verdadera o simplemente si no puedes volver a entrar a tu casa por riesgo de derrumbe o hasta que protección civil pase y determine si es seguro volver, realmente no cuesta nada tenerla lista y a la mano, pero eso sí, debes actualizarla seguido porque puede pasar que guardas pañales talla 3 y tu bebé ya es talla 5! Ups, sí a mí me pasó y claro sobre esta maletita yo doblo algún fular o portabebé de tela, es difícil colocarlo bien en el movimiento pero tiene un sin fin de usos de emergencia (de los cuales ya hablaré en otro post y en las clases de porteo).
    5.  Un plan de encuentro, es decir, en qué punto podrán encontrarse una vez que puedan hacerlo (en mi caso, el parque más cercano) y decidir quién va a ver a quién (en mi caso mis suegros son los que vienen por practicidad).
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  1.  Háblalo y practícalo con tus hijos, aunque sean pequeños, así ellos sabrán que esperas de ellos en ese momento y sabrán por qué te comportas diferente. Usa frases sencillas como “cuando tiembla bajamos rápido pero con cuidado” ellos aprenderán cómo cuidarse a ellos mismos y cuando pase la alarma déjalos que jueguen al sismo, parafraseando a Freinet “es por el juego y su repetición que ellos integran sus experiencias”.
  2.  Ten a la mano los números de emergencias tales como (los siguientes números son del DF) Secretaría de Protección Civil 5683-2222, Locatel 5658-1111, Bomberos 068, Cruz Roja 065, Policía 066, Reporte de fugas de agua 5654-3210, etc. En Twitter @sismologicoMX.
  3.  Si lactas, no te saques y tires leche, eso es desperdiciar! y si la leche se te va… con estímulo y un poco de calma ya volverá.

Después de esto, he vivido sismos y sus réplicas con mayor tranquilidad, pero asi recuerdo el ultimo que realmente me asusto que fue hace como dos años; Say y yo nos dirigimos a nuestra zona segura y tomé a la mas pequeña en brazos, pues estaba durmiendo, jale la maletita de emergencia y mi fular, luego en cuanto cesó lo suficiente para caminar cargando a una hija y tomar de la mano a la otra bajé, aunque mis vecinos me vieron con cara de ya para qué, pues al menos viví las primeras replicas en planta baja; tuve tiempo de respirar hondo y explicarle a mis hijas qué estaba pasando y cómo me sentía y subimos cuando ya estabamos calmadas, luego llegaron mis suegros (qué alegría verlos). La verdad puedo decir que actué en piloto automático, lo único que recuerdo que pensé conscientemente, después de llamar a mi hija a la zona segura, fue “no sueltes el celular”, el que traía en las manos, todo lo demás fue en automático pues a pesar que la pañalera estaba de camino a la salida ni se me ocurrió tomarla (y estaba lista para salir). ¿Que si me asusté? Sí y mucho, quienes me siguen en Twitter lo saben, estuve mareada y paranoica por una semana, pero me sentí satisfecha con lo que hice por mi bienestar y por el de mis hijas.

Espero que esto les sea útil a ustedes en futuros sismos y otras emergencias al criar hijos en un planeta que se mueve.

Cuéntame que haces tú para estar preparada para las emergencias?

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